El monóxido de carbono (CO) es un gas invisible e inodoro, por lo que puede causar intoxicación antes de que se perciba su presencia. Se desarrolla siempre que existe una combustión incompleta de una fuente de combustible. El hecho de que sea difícil de detectar es una de las razones que hacen que sea tan dificultoso protegerse contra él: instalar un detector es la alternativa más segura para no tener que lamentar intoxicaciones, algunas de las cuales pueden ser fatales.
¿Cómo se produce la intoxicación?
Cuando se inhala, el monóxido de carbono se conecta con la hemoglobina de la sangre, e impide que ingrese el oxígeno que el cuerpo necesita. Esta interferencia en el transporte de oxígeno a las células del organismo es la causa de la intoxicación por monóxido de carbono. La privación de oxígeno es sutil y puede ser fácilmente confundida con una simple enfermedad, pero sus consecuencias pueden llegar a producir el envenenamiento fatal en la víctima.
Mejor prevenir que curar: instalá un detector a tiempo
Un detector de monóxido de carbono es un dispositivo que permite alertar al usuario de que este gas está presente a un nivel predeterminado. Para evitar las intoxicaciones provocadas por CO, el principio de funcionamiento del detector busca prevenir toda falla de estos equipamientos y sus instalaciones, activando un relé que enciende una alarma. El equipo cuenta con baterías que se accionan automáticamente si se produce un corte imprevisto de energía.
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Contenido producido originalmente por FastForward Concepts para Ingeniería Romin.